martes 9 de septiembre de 2008

Puñalada fría

Él caminaba, no sabía que decir ni hacer…camino y llegó, pero no sabía a dónde, llamó, y se asomo una cabeza a lo lejos… la miró detenidamente…estaba más linda que nunca, con su cabello húmedo y enrizado… hizo como si nada…

Entró y de inmediato fue llevado a su labor, sin saludo, sin nada… comenzó, en el intertanto se hirió… ella lo quiso curar, él se negaba, porque quería ver amor en esa acción y en el fondo sabia que no.

Termino todo, se quedó ahí, quería irse, pero quería quedarse… Comenzaron a hablar, él le enseño algunas cosas; algunas un tanto desagradables.

Cambiaron de tema hablaron sobre ellos, y lo difícil (imposible) que era; ella entregó la caja una caja que para él entonces no tenía mucho significado y también le leyó una carta: cada palabra dolía más que la anterior, en un vano intento pro acabar con eso, él comenzó a obsevar las paredes encontrándose con una pequeñito cuadro con un santo, trató de esconderse en sus creencias, pero de nada servía el eco de sus palabras era aún mayor; era una carta titubeante a veces parecía que daba esperanza, pero a veces la cortaba de raíz; la duda radica en si era porque no quería que la esperara o porque realmente no había nada;

Luego escucharon música, ella firmaba sentirse mal, él se hacía el desentendido… llego la hora: caminaron hacia el lugar de despedida; peor fue, aún es, una despedida eterna… ella no quiere perderlo, afirma, pero no puede darle, ahora ni después, lo que desea de ella. Él tampoco quiere perderla, pero el dolor es muy grande como para verla sin que surja lo que ella no quiere ver…

Hablaron, "discutieron"; él dijo: "lárgate" ella se negaba, él solo quería abrazarla y darle un beso, pero no era buena idea.

Ella habló de lo espectacular que él era, él no quería escucharlo, porque no lo cree, no puede creerlo, los hechos no lo demuestran; muy en el fondo él se odia porque sabe que la culpa la tiene por ser como es.

Es tarde es hora de marcharse: "cuando te veré de nuevo" preguntó; él respondió:"no lo sé". Ella se dio vuelta para irse, la tomó fuerte del brazo e intentó besarla, pero se arrepintió. En segundos dijo para sí mismo que era probablemente la última vez que la vería y la tomó de nuevo y la besó con todas las ganas y el pavor del momento, ese último beso fue demasiado para él, tanto que por algunos minutos fue feliz de nuevo… ella salió corriendo no se volvieron a mirar, él cree que ella lloraba, pero no lo sabe con seguridad.

Cuando subió a automóvil, abrió la caja, leyó la carta, sin expresar nada, pero cuando reviso su contenido, lo primero que vio fue Venus y ahí todo se derrumbó, casi no pudo contener el llanto… (Ahora no lo contiene)…

Volvió a leer y en su cabeza quedó grabado que, lo que ellos tenían era una amistad tan linda que se confundieron, se siente aun como una puñalada fría por la espalda